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miércoles, 24 de febrero de 2016

Stefano Rusconi: Pionero italiano en Vitoria

El primer italiano que estuvo en la NBA (poco, pero estuvo) también pasó por España. Se trata de Stefano Rusconi, uno de los mejores pívots de su país en los años 90 y al que tuvimos todavía a un aceptable nivel, aunque con frecuentes lesiones, en el Tau 98-99.
‘Rusca’ había surgido de la cantera de Varese y debutado con apenas 17 años en la Serie A. Era una importante presencia en el centro de la zona con sus 2,08 y 120 kilos, progresando cada año muy rápidamente. En 1991, la Benetton de Treviso, por entonces el club más potente del país, pagó por él una barbaridad, incluso hoy en día, para un jugador del baloncesto europeo: 7,6 millones de euros. Eso sí, él respondió contribuyendo a una liga, tres copas y una Recopa, aunque con la frustración de no haber ganado la Copa de Europa cuando Toni Kukoc estaba todavía en el equipo.
Responsive imageCon los Suns.
Su aventura americana tuvo también algo de terrible. Había sido escogido en el ‘draft’ de 1991 por Cleveland Cavaliers, que intercambiaron sus derechos por los de Milos Babic con Phoenix Suns. Solamente había un precedente de italiano en el sorteo universitario: la lejana elección de Dino Meneghin en 1970.
En 1995, cuando nuestro protagonista era ya un ‘5’ absolutamente dominante en Europa, los Suns le firmaron un contrato de tres años del que solamente cumpliría unos meses.  Resultó tremendo el contraste de pasar de pívot titular a estar en el fondo del banquillo y no jugar prácticamente ni los ‘minutos de la basura’. Antes de marcharse en enero solamente disputó siete partidos, con 8 puntos y 6 rebotes… ¡en total!
No le gusta demasiado hablar de aquello, al parecer, pero esto ha dicho en alguna ocasión: “Quizás puede quedarme un poco más. Tenía un contrato, pero no el físico para jugar contra algunas ‘bestias’. Pero aquello era mi sueño desde pequeño y en cierto modo lo cumplí”. Fue una apuesta de Jerry Colangelo, al que siempre le ha gustado mirar mucho a Europa.
La Benetton le estaba esperando con los brazos abiertos, pero en Italia se ha dicho que no volvió a ser el mismo jugar. Ganó la liga a los pocos meses de retornar, pero sus números no se acercarían a los que tuvo justo antes de irse. Dos años después, su compatriota Sergio Scariolo le fichó para el Tau. No lo hizo mal, en un papel no de estrella sino de complemento. El problema es que entró y salió varias veces del equipo por distintas lesiones (totalizó 23 partidos). Tenía contrato para la siguiente campaña, pero no quiso cumplirlo para volver a su país.
Si hay algo que distingue a muchos jugadores italianos es lo que les cuesta retirarse. Rusconi estuvo tres años más en primera línea con el Olimpia de Milán, pero luego se mantuvo bajando poco a poco peldaños hasta el 2010, cuando ejerció de entrenador-jugador en Bari… ¡con 42 años!
Entre finales de 2011 y principios de 2012 entrenó brevemente al Africo de Florencia, de la Serie B. Después, su papel ha sido más bien el de representante. Vive en una gran ciudad de baloncesto como Bolonia… donde curiosamente nunca jugó.
Responsive imageEn el Tau 98-99.

Responsive imageUltimos años en las pistas, ya ‘cuarentón’.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Efthimios Rentzias: La mala decisión de un ídolo del Palau

Se van a cumplir diez años de la prematura retirada de Efthimios Rentzias, aquel maravilloso pívot abierto que enamoró en el Barcelona (1997-2002), pero que tras su marcha a la NBA entró en una cuesta abajo que ya no pudo remontar.
Rentzias era ya una estrella, un niño prodigio, cuando llegó al Barça de Aíto en la primera temporada en la que se permitió que los jugadores comunitarios no ocupasen plaza de extranjero. Lo tenía todo: 2,11 de estatura, buena mano y la clásica entrega de los jugadores de su país, Grecia. Un año antes, en 1996, había sido incluso primera ronda del ‘draft’ (número 23) por los Nuggets. Jugaba en el Paok de Salónica, con el que había contribuido a ganar la Korac 93-94.
Fijo en la selección helena (había debutado con la absoluta a los 16 años) y con mucho tiempo en pista como azulgrana, fue especialmente querido por la grada. En cinco años, 179 partidos con 8,6 puntos y 3,7 rebotes, utilizando cada vez más el triple como recurso ofensivo. Ganó dos Ligas ACB, una Copa del Rey y una Korac y sintió que ya estaba preparado para la NBA, donde los Sixers se habían hecho con sus derechos. Le ofrecieron tres años y fue un error para todos, a la vista de los resultados.
“Desde que empecé mi carrera, mi sueño era llegar y jugar allí. En el pasado tuve varias oportunidades pero decidí quedarme en Europa y en el Barça para ayudar a ganar la Liga Europea. Creo que esta era mi última oportunidad. He pasado cinco años maravillosos. El club se ha portado como si fuera mi familia”, indicó Rentizas aquel verano del 2002 en el que se produjo un punto y aparte irreversible en su carrera. Afrontaba “con respeto” la aventura americana, intentando “hacer las cosas bien desde el primer momento y conseguir minutos de juego”.
Responsive imageMachacando con el Barcelona.
Una sola campaña, la 2002-03, con 35 encuentros y 1,5 puntos de promedio. El clásico jugador que únicamente se quitaba el chándal cuando todo estaba ya decidido. ¿Qué pasaría exactamente? A veces triunfas cuando todo está en tu contra, a veces fracasas cuando todo está a tu favor… Larry Brown, ya lo sabemos, era un entrenador que no miraba historiales, sin ‘feeling’ con los europeos (caso Darko Milicic en los Pistons).
En su obligado regreso a Europa pareció haber perdido la energía de antaño, afectado por problemas físicos, y eso que apenas tenía 27 años. Ulker turco y Montepaschi italiano asistieron a un rápido declive que dio con sus huesos, sorprendentemente, en el Forum Valladolid 2005-06. “Vengo aquí para recuperar la confianza”, dijo en su presentación. Pero únicamente duró diez partidos (7 puntos y 4 rebotes) antes de anunciar la rescisión de su contrato. “Desafortunadamente mi retirada se debe exclusivamente a razones médicas; las lesiones de los últimos años me han afectado en tal grado que no puedo jugar de acuerdo a mis propios requerimientos”, explicó.
Demos un salto al presente. Con todo lo que se ha hablado de Grecia en los últimos meses, en Catalunya Radio se les ocurrió llamarle hace unas semanas. “Hemos vivido momentos históricos. Lo que ha pasado en mi país nadie lo esperaba. Estamos muy mal”, contaba. Como sus compatriotas, pasó por las dificultades del ‘corralito’ y no pudo disponer de más de una determinada cantidad de dinero durante unos días. Se confesaba “asustado” por los niños griegos y la próxima generación, no mostrando mucha esperanza. “Somos un país pequeño y dependemos mucho de Europa”, resumía.
Por el mundo de la política ha pasado, ya que, como cuenta Edu Casado en su Blog de los deportistas olvidados, ejerció como responsable de Deportes y Cultura en el gobierno regional de Tesalia, militando en el partido Nueva Democracia. En el referéndum pidió el ‘sí’.
Responsive imagePocos minutos en los Sixers.
En la pasada temporada ejerció como general manager del Trikalia, un modesto equipo de la primera división: “Hemos tenido problemas, como todos. El club es de un empresario y sus negocios no van bien. Si sobra dinero, lo pone. Si no, es difícil. Todo el mundo sabe que el nivel de la liga ha bajado mucho”.
Según contaba, ha seguido al Barcelona de forma cercana, ‘marcado’ por su época en el Palau y el ambiente que percibió allí. “Esperemos que la temporada que viene vaya mejor”, deseó. También opinó sobre el proceso soberanista: “Cataluña puede ser independiente muy fácil”, indicó.
Responsive imageÚltimos partidos en Valladolid.

Responsive imageCon el ex primer ministro griego, Antonis Samaras

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Juanma Rodríguez: Genuino grancanario (al volante)

Pocos jugadores expresan tan bien la identificación con el actualmente denominado Herbalife Gran Canaria como Juanma Rodríguez. No, no fue una estrella, pero sí un hombre íntegramente formado en la cantera del club amarillo, a cuyo primer equipo echó una mano durante varias temporadas en momentos concretos de los partidos y, sobre todo, dando nivel a los entrenamientos.
Rodríguez, por descontado, es de Las Palmas de Gran Canaria. “Desde muy pequeño, creo que desde prebenjamín, todos mis recuerdos de baloncesto son con el ‘GranCa’”, asegura. Es fácil imaginarle disfrutando y sufriendo con las cosas del club, que en los 80 y principios de los 90 no se caracterizaba por la estabilidad actual, sino por ser un poco ‘ascensor’, subiendo y bajando con facilidad de ACB a Primera B y viceversa.
El gran momento llegó en la temporada 97-98, cuando pudo debutar con su Gran Canaria en la tercera jornada. Fueron 3:20 en una dura derrota ante el Caja Cantabria (104-84). Pese a todo, lo considera “cumplir un sueño que tenía desde niño”. Aquella campaña vio la pista cinco veces más y seis más la siguiente. La de mayor protagonismo fue la 99-2000, con 30 encuentros y casi diez minutos de promedio. “Está claro que yo ahí era el especialista defensivo, el que salía para defender un rato a la estrella del juego exterior del rival. Y estaba contento, desde luego”, asume.
Buscó más minutos en la LEB en la 2000-01 en Huelva y los encontró, volviendo al Gran Canaria en la siguiente, pero su papel volvió a estar en segunda fila. Cerraba así 63 partidos ACB con 1,4 puntos y 1,3 rebotes en 9 minutos de promedio. Solamente una vez alcanzó en todos ellos la decena de puntos.
Responsive imagePenetrando a canasta contra el Fuenlabrada.
Volvió a asomarse a la penínsular en Melilla 2002-03, pero su mejor momento tendría que esperar a la 2003-04 con Bilbao Basket, siendo partícipe del ascenso. “Fui mejorando como jugador y ya aportaba más cosas”, dice con satisfacción. Sin embargo, aquella fue también la temporada de su primera lesión grave, en el menisco.
Se consolidó como un valor fijo en la LEB en equipos como Cantabria, Hospitalet y de nuevo Melilla, donde le sobrevino otro problema físico que le hizo regresar a Canarias en 2007. Se despidió del basket en la 2007-08 en EBA con el Vecindario, pero ya tenía las miras puestas en una nueva etapa de su vida: la de participar en la empresa familiar de transporte.
“He tenido suerte. Aquí estamos, intentando aguantar la crisis”, dice. Está muchas horas al volante de un camión, llevando contenedores arriba y abajo en la isla después de recogerlos en el gigantesco puerto de Las Palmas. “Tal y como está la cosa, hay que multiplicarse”, destaca. Apenas tiene tiempo para echar una ‘pachanga’ y una cerveza con los ex compañeros. “He cogido algunos kilitos”, reconoce. Bueno, también se pone bien ancho cuando recuerda que contribuyó modestamente a que el club de su vida creciese y creciese…
Responsive image

martes, 22 de septiembre de 2015

Antoine Rigaudeau: ‘Le Roi’ en ‘La Fonteta’

Seguramente hablemos hoy del mejor jugador de la historia de Francia antes de que surgiese Tony Parker. Es Antoine Rigaudeau, que pasó la parte final de su exitosa carrera en el Pamesa Valencia. No era raro que fuese conocido internacionalmente como ‘Le Roi’, es decir, ‘El Rey’.
Elegante y competitivo a partes iguales, fue la bandera del baloncesto galo durante más de una década, alternando sabiamente las posiciones de escolta y base con sus 2,00 de estatura. Conceptuado como ‘niño prodigio’, debutó en el equipo de su ciudad, Cholet, en la máxima categoría con apenas 16 años, en 1987. Ocho años después subió un escalón en el Pau Orthez (1995-97). La apertura de fronteras comunitarias justo en aquella época le convirtió en una pieza decisiva y codiciadísima.
Su cima, claro, la alcanzó en la Virtus de Bolonia (denominada Kinder por entonces). Formó parte fundamental de un equipo por el que pasaron una nómina de jugadores increíble: Marko Jaric, Manu Ginobili, Matjaz Smodis, Predrag Danilovic, Rasho Nesterovic, Rashard Griffith, David Andersen… Dos Euroligas fueron los momentos culminantes de aquel proyecto que después se deshilachó.
Rigaudeau era un valor seguro dentro de aquel ecosistema, al tiempo que empezaba a hacerle ojitos a la NBA, como no podía ser de otra manera. Disputó un par de ligas de verano hasta que cumplió su gran sueño mediada la campaña 2002-03. Ya con 31 años, los Dallas Mavericks le vieron en acción durante 11 partidos, pero, con su juego quizás demasiado pausado, la aportación que acreditó fue escasísima y, tras ser traspasado a los Warriors, regresó a Europa sin debutar en la bahía de Oakland.
Responsive imageDominante en Bolonia.
¿A dónde mejor que a Valencia? Aquel Pamesa era un equipo emergente, con muchas ambiciones, que acababa de ganar la Eurocup. Él parecía la guinda. Pero la cosa no terminó de ir bien: aunque en la primera campaña su rendimiento individual fue positivo, en la segunda arrastró demasiados problemas en un tobillo y solamente pudo disputar 10 encuentros. Lo peor fue que el equipo fue quinto y noveno, respectivamente. No meterse en ‘playoffs’ en la 2004-05 fue una herida que sangró bastante tiempo en ‘La Fonteta’.
Sin embargo, Rigaudeau seguía siendo un jugador apetecible y el club ejecutó su cláusula de renovación automática. Pero él quería cambiar de aires. La situación se enquistó hasta tal punto que el jugador decidió dejar el baloncesto y el Pamesa le demandó por incumplimiento… Fue un amargo final a 49 encuentros ACB con buenos promedios de 13,8 puntos (41% en triples) y 2 asistencias en 28 minutos. Las relaciones se recompusieron con el tiempo y este mismo año ha sido visto en algún entrenamiento del Valencia Basket saludando a los empleados y, se supone, tomando nota del funcionamiento interno de un gran club. Siempre se ha declarado un gran admirador del baloncesto español. Y viceversa: firmó muchos autógrafos cuando estuvo en la Copa del 2009.
Párrafo aparte merece su papel en la selección, desde la plata de Sydney-2000 al bronce del Europeo de 2005 en Belgrado. Aquella cita en Serbia le dejó también un poso  terrible: junto a Boris Diaw, cometió varios errores decisivos en la semifinal frente a Grecia que le hicieron perder seis puntos de ventaja en el último minuto. La ‘paliza’ a España en el tercer y cuarto puesto fue su última vivencia en las canchas.
Responsive imageOnce partidos en la NBA con Dallas.
¿Qué ha hecho después? La verdad es que había desaparecido de la primera línea hasta hace muy poco, cuando se ha anunciado que tendrá que su primera experiencia en el banquillo en el París Levallois, un club que pretende ser fuerte en la capital francesa en el que ya fue director general, accionista y vicepresidente (2006-08). En algunas ocasiones se ha hablado de él como seleccionador galo, pero finalmente su candidatura ha sido rechazada por su falta de experiencia entrenando. Quizás sea lo que busque ahora: adquirirla. “No acepto el puesto por un capricho. Quiero transmitir cosas y hay jugadores bajo contrato con los que podemos trabajar de cara al futuro. Ya sé que la profesión de entrenador es arriesgada, pero es así para cualquier persona y en cualquier lugar. Pero me gustan los retos y quiero salir adelante. Podemos hacer algo bueno”, ha comentado en ‘Le Parisien’.
Responsive imageAcrobático lanzamiento en Valencia.

Responsive imageImagen reciente.