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miércoles, 17 de febrero de 2016

Keith Owens: El rostro de la crisis de la ‘Penya’ después de ganar la Euroliga

Los aficionados del Joventut se estremecerán cuando vuelvan a leer el nombre de Keith Owens. Y no precisamente de emoción: fue uno de los fallidos americanos en la que quizás ha sido la temporada más deprimente de la entidad verdinegra, la 94-95. Justo después de ganar la Euroliga, una terrible depresión económica hizo que la calidad de los jugadores extranjeros a los que podía aspirar el club fuese mucho más baja que anteriormente. Sí, Owens no era Corny Thompson, pero… ¿de verdad era tan malo como pareció?
Los números no le dejan, desde luego, nada bien. En los seis partidos que aguantó antes de ser puesto de patitas en la calle promedió 5,7 puntos y 3,2 rebotes en 18 minutos en pista. Dos victorias y seis derrotas de balance, por cierto. Su entrenador, Pedro Martínez, ‘confiaba tanto’ en él que solamente le alineó una vez como titular. Y su acierto de cara al aro resultó sonrojante: 37% en tiros de dos (11/30) y ni un solo triple encestado de los cinco que lanzó. John Ebeling le sustituyó y, aunque no estuvo al mismo nivel que en el resto de su exitosa carrera, el equipo sí mejoró un poco.
¿Qué pasó? Tan mala pinta no tenía. Fue un jugador importante en la universidad de UCLA durante cuatro años, aunque destacando sobre todo por su defensa en el poste bajo, y consiguió un puesto en la plantilla definitiva de Los Angeles Lakers 91-92 aunque no había entrado en el ‘draft’. Por mucho que el técnico Mike Dunlevy hablaba maravillas de sus cualidades y su entrega en un artículo publicado en ‘Los Angeles Times’, tampoco disfrutó de mucho tiempo de púrpura y dorado (80 minutos repartidos en 20 partidos). Sin embargo, era un buen aval.
Responsive imageLakers 91-92.
Tampoco era su primera experiencia europea, ya que había pasado por Francia (Montpellier, 92-93). Un posible problema es que aquí se le hizo jugar de ‘4’ cuando en todas las referencias anteriores aparece como ‘3’. Llamativo que su único partido bueno  (27 puntos y 12 rebotes) lo hiciese ante el combinado en que ‘Magic’ Johnson ofreció varias exhibiciones en Europas. Lo que se escribió en su momento nos puede dar alguna pista.  “Sabemos que es un buen jugador, pero le está costando adaptarse al ritmo del equipo”, decía Martínez. Al poco tiempo, entraba Ebeling y el propio técnico también perdía su puesto y era sustituido por Miquel Nolis.
Quizás aquello dejó ‘tocado’ a Owens, cuyo recorrido en el baloncesto no fue mucho más allá. Se retiró pronto y no se ha sabido gran cosa de él en los últimos años. Sí es seguro que presentó un programa sobre la actualidad deportiva de UCLA llamado ‘Bruin talk’ en una televisión por cable, pero es una noticia que se remonta al año 2000.
Responsive imageLuchando por un rebote con Sabonis (Foto: Gigantes).

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Olumide Oyedeji: El punto del filántropo

Una lástima que uno de los mejores pívots nigerianos de los últimos años fallase en Granada. Olumide Oyedeji se mostró irrelevante en los tres partidos que disputó en la ciudad nazarí en la temporada 2007-08: solamente once minutos en total. Ya se sabe que lo suyo no era (o es, ya que sigue en activo) anotar, pero un raquítico punto es una cifra demasiado pobre.
El propio Oyedeji lo reconoce abiertamente: “No fue desde luego la mejor etapa de mi carrera. Me sentí en una situación que no era nada cómoda. No fue un buen momento, a pesar de la gran afición que había, la buena organización y lo amable que se mostraba todo el mundo”.
Conceptuado habitualmente como un jugador especialista en labores oscuras, él mismo considera que es “mejor de lo que normalmente se me ha etiquetado”. “Soy un reboteador, un luchador, un gran compañero y un líder. Mejor atacante de lo que normalmente se dice de mí. En suma, creo que un jugador de equipo”, sostiene.
Responsive imageCon los Sonics.
Ha tenido una larga carrera, aquí y allá. Prácticamente solo le queda Oceanía para conocer equipos de los cinco continentes. Tras jugar en Rusia y Alemania, su impresionante físico (2,10 y mucha fibra) le hacía augurar una carrera más larga en la NBA (fue número 42 del ‘draft’ del 2000), pero apenas tuvo opciones en Sonics (2000-02) y Magic (2002-03). 93 partidos en total y 1,4 puntos y 2,1 rebotes en 6,3 minutos.
Su pasaporte está bien repleto de sellos. Regresó a Europa, a Grecia, siguiendo con Eslovenia. Después, China (cuatro equipos diferentes), Kuwait, Puerto Rico, Corea del Sur, Italia y Japón. En la actualidad, ya con 34 años, está en los London Lions de la liga inglesa.
También colabora con la federación nigeriana y, sobre todo, impulsa una organización no gubernamental con su nombre que le llena de ilusión. Ha recibido varios premios por la Olumide Oyedeji Youth Foundation, que “promueve la educación para los líderes del futuro”, proclama. Tiene distintos problemas, todos encaminados a la formación de chicos jóvenes. Una iniciativa estrella es ‘Drop out, drop in’, dirigida a los jóvenes que en su momento abandonaron los estudios y ahora quieren completarlos, al menos a nivel instituto. “Les ayudamos a volver a la escuela y nos aseguramos de que consiguen una titulación mínima”, señala el jugador.
El baloncesto también forma parte de las iniciativas principales. El ‘Hoop and Read Basketball Team’ es un equipo amateur que acoge a chavales a los que tutela al mismo tiempo en sus estudios. “Solo los que están estudiando pueden participar”, destaca. También organiza un campus y un torneo entre colegios.
Responsive imageFijo en la selección de Nigeria.
Y es que por la fundación han pasado ya 35.000 chicos, a los que ha tratado de convencer de que “hay una vida más allá del baloncesto y para eso la educación es muy importante”. Toda la información puede encontrarse aquí.
Responsive imageCon niños en uno de los programas de su fundación.

martes, 20 de octubre de 2015

Diego Osella: Una leyenda argentina

Un auténtico mito del baloncesto argentino pasó con más pena que gloria por Alicante en la temporada 2000-01: Diego Marcelo Osella. Lo hizo ya superados los 30 años y su aportación (6 puntos y 3 rebotes) le llevó a ser cortado a mitad de año por Dusan Jelic. Aun así, y si se le buscaba como ‘chivo expiatorio’, no funcionó, ya que el Lucentum –denominado Proaguas Costablanca entonces-- acabó bajando igualmente.
Llegó a decir que había perdido la ilusión por el baloncesto y la salida fue amistosa. Sin embargo, y con cierta distancia, siempre está bien haber tenido a jugadores así, que son venerados en sus países de origen. En el caso de Osella, atesora unos números de impresión en la Liga Nacional de Baloncesto: seis veces campeón con Atenas de Córdoba (el club en el que pasó la mayor parte de su carrera) y líder histórico en partidos jugados, rebotes y tapones. Además, es el tercer máximo anotador.
Obvio (como dirían los propios argentinos) que llegó ya en un momento en el que no podía ayudar tanto como en su mejor época, pero aún así permaneció diez años más sobre las canchas. Se retiró en la 2010-11 jugando para Sionista de Paraná, a punto de cumplir los 42.
También conocido como ‘La torre’ o ‘El eterno’, tuvo después de Alicante otra pequeña etapa europea, en la 2002-03 con el Varese. Los amigos de Lucentumblogging recogen una entrevista en la que habla sobre lo diferente que fueron sus dos experiencias en nuestro continente. “La primera no fue buena, en España no me sentí bien. A veces caes en un buen momento, como en Atenas, que jugué desde el primer partido. En España fue todo lo contrario y yo volví muy mal. Después, en Italia, me fue bien. Jugué algunas veces bien, otras mal. Realmente fueron dos etapas distintas”, afirmaba. Eso sí, decía no arrepentirse: “Uno aprende. Después de tantas cosas que me salieron bien, no me arrepiento por un año que me hayan salido mal. Uno tiene que tomar todo lo bueno y lo malo que te puede pasar”.
Responsive imageAlicante 2000-01.
En la selección argentina, en la que llegó a ser referente interior, tuvo la mala fortuna de no haber vivido directamente los éxitos de la ‘generación dorada’. Aún así, se apuntó los Juegos Panamericanos de 1995 y el Campeonato Suramericano del 2001.
“Siempre fui un jugador de equipo. Lo que aprendí de los grandes jugadores que tuve al lado fue que jugar en equipo te lleva a conseguir cosas. Cuando salí campeón con los equipos que jugué fue porque teníamos justamente un equipo bárbaro, en el cual nos apoyábamos entre todos. Eso es lo que uno disfruta. Jugar y dar lo que uno puede”, decía en una entrevista tras su retirada. En ella destacaba que lo más importante para un jugador no debería ser anotar: “Algunos lo tienen muchos más fácil que otros y otros tienen una mayor responsabilidad para hacer eso. Pero los equipos grandes que consiguen cosas lo hacen porque están unidos. Cuando uno tiene que defender sólo a uno o a dos eso no es lo correcto. Eso, a ese equipo, no lo va a llevar a ganar campeonatos. A veces te toca un año o dos ser goleador (anotador) o ser mejor que otro compañero. Pero al final el equipo es lo más importante que hay”.
“Es un mundo realmente hermoso. Ojalá que mis hijos puedan seguir esta carrera y jugar a este deporte tan sano. Uno disfruta mucho. El básquet es mi vida y lo ha sido durante mucho tiempo”, concluía. En Alicante le vieron jugar.
Responsive imageEn acción con el Atenas de Córdoba.


Responsive imageImagen del 2011, al retirarse (Foto: Bahiabasket.com).